El ajuste del combustible golpea primero al transporte y la producción, mientras el Gobierno anuncia créditos, bonos y recursos para amortiguar sus efectos sobre familias y actividades económicas.
MOREIRA CUESTIONA LA FORMA DEL AJUSTE
El analista económico Martín Moreira calificó la medida como un “ajuste ciego”, porque, según explicó, fue aplicada sin establecer previamente mecanismos suficientes para proteger a los sectores con menor capacidad de absorber el incremento.
“Se lanza la medida sin precautelar a los sectores más vulnerables”, afirmó.
Moreira advirtió que el efecto puede trasladarse gradualmente a los alimentos, mientras servicios, telas e insumos importados podrían registrar aumentos con mayor rapidez debido al encarecimiento del transporte y de los costos de producción.
El Gobierno, por su parte, sostiene que el retiro de la subvención permitirá liberar recursos destinados hasta ahora a los carburantes. El Ejecutivo anunció bonos, créditos preferenciales e inversiones sociales y productivas como medidas de compensación.
Moreira no cuestionó la eliminación de la subvención en sí misma, sino su aplicación. Entre sus propuestas mencionó elevar al 25% el impuesto a cooperativistas auríferos, aplicar un gravamen del 16% a la banca y establecer impuestos diferenciados a las exportaciones para aumentar ingresos y fortalecer las reservas del Banco Central.






