Édgar Morales afirmó que el presidente está rodeado de operadores políticos que desconocen las necesidades del país y terminan alejando al gobierno de sectores populares del occidente boliviano.
La renuncia de Édgar Morales al Ministerio de Trabajo derivó rápidamente en una dura denuncia política contra el entorno de Rodrigo Paz. El exministro señaló que las principales equivocaciones del gobierno nacen en el círculo de asesores presidenciales, al que calificó de incapaz y desconectado de la realidad nacional.
Durante una entrevista difundida por ERBOL, Morales sostuvo que quienes orientan políticamente al mandatario no entienden las necesidades de la población y terminan empujándolo a cometer errores que afectan la relación del Ejecutivo con distintos sectores sociales.
“Los operadores políticos le están fallando”, afirmó la exautoridad, quien aseguró que algunos de esos asesores serían extranjeros y desconocerían completamente la dinámica social y regional de Bolivia. A su juicio, esa situación está provocando decisiones equivocadas dentro del gobierno.
Morales explicó que su cuestionamiento no apunta a ministros ni autoridades formalmente designadas, sino a personas cercanas al presidente que influyen en las decisiones políticas sin asumir responsabilidades públicas. “Son asesores que hablan al oído del presidente y le hacen meter la pata”, declaró.
Las afirmaciones del exministro se producen en un momento de tensión política y críticas al Ejecutivo por la falta de respuestas en varias regiones del país. Morales señaló que existe descontento en comunidades campesinas, provincias paceñas y sectores de El Alto debido a la ausencia de proyectos visibles y soluciones concretas.
Según indicó, muchas zonas que respaldaron electoralmente a Rodrigo Paz esperaban continuidad en programas de agua potable, alcantarillado y obras básicas. Sin embargo, afirmó que la población percibe un distanciamiento entre el gobierno y las demandas sociales.
“Mis hermanos del campo y de El Alto están molestos”, manifestó Morales al referirse al malestar que, según dijo, crece en organizaciones sociales del occidente boliviano. También reclamó que dentro del Ejecutivo no se valoró el respaldo político que aportó durante la campaña electoral.
El exministro aseguró que trabajó activamente para sumar votos en favor de Rodrigo Paz y del vicepresidente Lara, especialmente en sectores populares y rurales. Por ello, lamentó que ahora exista una ruptura con esas bases sociales.
En relación con su gestión en el Ministerio de Trabajo, Morales afirmó que intentó reorganizar la institución y combatir hechos de corrupción. Señaló que aplicó controles internos y buscó modificar prácticas administrativas que, según denunció, se mantenían desde anteriores gobiernos.
“Luchar contra la corrupción es gravísimo”, sostuvo la exautoridad, al explicar que varias personas dentro del ministerio rechazaron las medidas implementadas. Morales dejó entrever que esas acciones pudieron influir en su salida del cargo.
También reveló que su intención de renunciar no surgió de manera repentina. Explicó que desde la semana pasada buscaba reunirse con el presidente para formalizar su alejamiento, aunque no consiguió concretar el encuentro.
