La nueva autoridad asume con déficit superior a 60 millones, salarios adeudados y un sistema eléctrico precario. Anuncia que no cobrará sueldo y pide atención urgente del Estado.
La Gobernación de Pando cambiará de mando en medio de una situación financiera crítica que combina deudas acumuladas, obligaciones incumplidas y servicios básicos en condiciones precarias. Gabriela de Paiva Padilla, electa con el 46,9% de los votos, confirmó que recibirá la administración con un déficit que supera los 60 millones de bolivianos, además de pasivos internos y externos que comprometen la operatividad institucional.
“Hoy yo les declaro que la Gobernación de Pando está en bancarrota”, afirmó la autoridad, al detallar que entre las obligaciones heredadas se encuentran varios meses de salarios impagos y cuentas pendientes por servicios básicos. Solo en consumo eléctrico, la deuda asciende a 7,5 millones de bolivianos, según precisó.
La situación no se limita a cifras. De Paiva describió un escenario estructural rezagado en comparación con el resto del país. “Pando es el único departamento de Bolivia que no tiene luz conectada al Sistema Integrado. Vivimos con energía a diésel, lo que implica un gasto millonario del Estado”, señaló, al referirse a la dependencia de un sistema aislado que ha funcionado sin integración al sistema interconectado nacional.
A este panorama se suma la falta de infraestructura vial. La gobernadora electa recordó que el departamento lleva más de una década esperando una carretera de dos vías que permita su conexión efectiva con otras regiones. “Se paga una deuda por una carretera que no existe”, cuestionó, aludiendo a compromisos asumidos en gestiones anteriores sin resultados visibles.
En el plano administrativo, la nueva autoridad aseguró que asumirá funciones sin percibir salario, al igual que parte de su equipo técnico durante la etapa inicial. La decisión responde a la imposibilidad de cubrir todas las obligaciones inmediatas sin profundizar el déficit existente. “Si pago a todos, aún entro con un déficit de más de 60 millones”, explicó.
El diagnóstico presentado también incluye deficiencias en salud, limitaciones en servicios básicos y dificultades para ejecutar proyectos con recursos propios. Según De Paiva, esta condición no es exclusiva de Pando, pero se expresa con mayor dureza en el departamento debido a su aislamiento histórico y baja asignación de inversión.
Frente a este escenario, la autoridad entrante delineó tres líneas de acción inmediatas: la conformación de un equipo reducido, la gestión de financiamiento ante instancias estatales y cooperación externa, y la realización de una auditoría integral para establecer responsabilidades sobre el manejo de recursos en los últimos años.
“Estoy heredando meses de sueldos adeudados”, reiteró, al insistir en la necesidad de transparentar la situación real de la Gobernación desde el inicio de su gestión.
En paralelo, planteó la necesidad de revisar el modelo de autonomía departamental y avanzar hacia esquemas que permitan una mayor capacidad de gestión según las características regionales. “Hay que sentarnos a hablar de una autonomía clara”, sostuvo.
De Paiva también dirigió un mensaje al Gobierno central y a la población del país. “Gritamos auxilio”, expresó, al pedir atención a una región que, según indicó, ha permanecido relegada. Añadió un llamado a la coordinación entre niveles del Estado y a evitar divisiones que, a su juicio, han dificultado soluciones sostenidas en el tiempo.
