Los gobiernos de la CELAC expresaron rechazo al despliegue de fuerzas extra-regionales, recordando que América Latina y el Caribe fueron proclamadas Zona de Paz y deben preservarse bajo principios de soberanía.

Un grupo de naciones integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) —entre ellas Bolivia, Brasil, México, Cuba, Uruguay, Venezuela y otros países caribeños— emitió un comunicado conjunto en el que expresan su preocupación por el arribo de fuerzas militares extra-regionales a América Latina y el Caribe.

Los Estados firmantes recordaron que la región fue proclamada oficialmente Zona de Paz en 2014, durante una cumbre en La Habana, lo que implica un compromiso colectivo con la solución pacífica de los conflictos, la prohibición del uso de la fuerza y el respeto a la soberanía de cada país. En ese marco, consideran que cualquier despliegue de tropas foráneas vulnera dichos principios y genera tensiones innecesarias.

En su declaración, los países hicieron énfasis en que la paz y el diálogo deben prevalecer por encima de la injerencia externa. Recalcaron que la integridad territorial y el derecho de los pueblos a la autodeterminación no son negociables, y que la injerencia de potencias extra-regionales puede afectar gravemente la estabilidad política y social del continente.

El comunicado también recordó el valor histórico del Tratado de Tlatelolco, que estableció a América Latina y el Caribe como la primera zona densamente poblada libre de armas nucleares en el mundo. Los firmantes consideraron que este tratado sigue siendo un símbolo de la vocación pacífica de los pueblos latinoamericanos y caribeños, así como un referente para el desarme global.

No obstante, la CELAC reconoció que la región enfrenta amenazas internas que ponen en riesgo su estabilidad, como el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. Estos fenómenos, señalaron, socavan la seguridad ciudadana y obstaculizan el desarrollo económico y social de los países. Ante ello, renovaron su compromiso de reforzar la cooperación internacional y regional para combatir estas problemáticas dentro del marco del Derecho Internacional y de los acuerdos multilaterales vigentes.

Los representantes de la CELAC insistieron en que la respuesta a los problemas de seguridad debe darse a través del multilateralismo y la cooperación solidaria, y no mediante la presencia militar de actores externos. Asimismo, subrayaron que la estabilidad democrática y el desarrollo sostenible solo podrán alcanzarse fortaleciendo la unidad regional y respetando los principios que sustentan el organismo.

Con este pronunciamiento, la CELAC envía un mensaje firme: América Latina y el Caribe desean mantener su condición de territorio de paz y soberanía plena, sin presiones externas que condicionen sus políticas internas.