El presidente llamó a la gente a mirar el futuro con esperanza y unidad nacional.
En su discurso de homenaje por los 200 años de independencia, el presidente Arce pidió al pueblo boliviano encarar esta nueva etapa histórica con madurez, responsabilidad y compromiso. “El Bicentenario no es un punto de llegada, es el inicio de una nueva era para Bolivia”, dijo, insistiendo en que los desafíos del siglo XXI exigen una ciudadanía activa, crítica y profundamente comprometida con su historia.
Arce reflexionó sobre la importancia de unir pasado y futuro: rescatar las luchas anticoloniales y revolucionarias como fuente de energía política, pero sin quedarse anclados en el recuerdo. “Lo que heredamos no es solo historia, sino también un mandato: seguir transformando Bolivia”, subrayó.
Llamó a construir un modelo económico soberano y productivo, con justicia social, inclusión de todos los sectores y defensa de los recursos naturales. También alertó sobre los peligros del divisionismo, del autoritarismo disfrazado de democracia, y de la manipulación mediática para debilitar el Estado.
Finalmente, Arce expresó su convicción de que el pueblo boliviano sabrá responder con sabiduría a los tiempos que se avecinan. “La patria no es una bandera vacía. Es memoria, es lucha, es dignidad. Este es el momento de consolidar lo que somos y proyectarlo hacia el futuro”, concluyó.
