Los candidatos deberán responder de forma directa, sin apoyo externo.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) estableció una regla inusual pero contundente: los candidatos presidenciales no podrán utilizar celulares, papeles ni dispositivos electrónicos para leer sus propuestas o consultar datos durante el primer debate presidencial. Esta medida fue anunciada por el vocal Gustavo Ávila, quien explicó que el objetivo es asegurar que las respuestas sean genuinas, espontáneas y nacidas del conocimiento directo de los postulantes sobre los temas nacionales.

El debate, que se celebrará en Santa Cruz de la Sierra, marca un precedente en términos de transparencia y equidad. Las autoridades electorales consideran que el uso de dispositivos podría derivar en discursos prefabricados o intervención de terceros, desvirtuando el espíritu de un encuentro democrático.

Además, se habilitarán espacios neutros para garantizar condiciones logísticas iguales para todos los participantes, sin pantallas auxiliares ni materiales impresos. Los moderadores, por su parte, deberán velar por el cumplimiento estricto del reglamento, cuyo propósito central es fortalecer la calidad del diálogo público y el voto informado.