El Fondo otorga liquidez crucial en medio de crisis cambiaria y reservas en picada.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó este jueves un desembolso de 2.000 millones de dólares a favor de Argentina, un alivio financiero que llega en un momento crítico para la economía nacional, marcada por la escalada del dólar y la caída constante de las reservas internacionales del Banco Central. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el dinero llegará el próximo lunes, proporcionando al Gobierno un respiro frente a la creciente presión cambiaria.
Esta inyección de divisas ocurre en medio de un panorama complejo. La subida sostenida del dólar ha tensionado uno de los puntos más delicados del plan económico del presidente Javier Milei: el control de la inflación. Mantener la estabilidad de los precios es crucial para la administración, sobre todo en un año electoral donde la incertidumbre política crece y la oposición, unificada, endurece su postura legislativa, aprobando leyes que el oficialismo denuncia como obstáculos para la gestión económica.
Aunque el Gobierno no logró cumplir con todas las metas acordadas en el convenio con el FMI, el organismo internacional decidió avanzar con la revisión del programa. En su comunicado, el Fondo justificó la aprobación señalando que “si bien no se alcanzó la meta cuantitativa para la acumulación de reservas internacionales netas (RIN) a mediados de junio, se cumplieron otros criterios clave de desempeño y se implementaron medidas correctivas para acercar las reservas a la meta fijada”. Además, valoró el compromiso de las autoridades argentinas para mantener políticas coherentes con los objetivos del acuerdo.
La administración de Libertad Avanza apuesta por una combinación de medidas que incluyen el incremento de tasas de interés y la reducción de retenciones al sector agropecuario, junto con la incorporación del financiamiento del FMI. Estas acciones buscan anclar las expectativas del mercado, afectadas por la demanda creciente de dólares. Curiosamente, tanto la subida de las tasas como la rebaja de impuestos a las exportaciones van en contra de las recomendaciones tradicionales del Fondo, lo que refleja un cambio en el cronograma previsto para la acumulación de reservas.
El ministro Caputo explicó que la estrategia apunta a adecuar las metas macroeconómicas a la realidad del país. “Estamos ajustando el cronograma de acumulación de reservas a uno más compatible con la evolución económica actual”, dijo en una entrevista radial. En cuanto al dólar, cuya cotización llegó este jueves a 1.380 pesos, cerca del techo de la banda cambiaria, el titular de Hacienda recordó que “el tipo de cambio flota, puede subir o bajar, y el Banco Central interviene solo en los límites de la banda”.
Caputo minimizó la preocupación pública y la especulación política que suele incrementarse en años electorales. “No es algo inesperado. Algunos actores buscan cubrirse ante la incertidumbre”, afirmó, al tiempo que defendió la flexibilidad del mercado cambiario. “Quien crea que el dólar está barato comprará, y quien lo considere caro, venderá”, aseguró. Además, aseguró que el Gobierno se mantiene vigilante para evitar que los aumentos del tipo de cambio se trasladen a los precios al consumidor, con la intención de mantener la oferta y la demanda equilibradas.
En la misma jornada, Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, destacó la importancia de que Argentina acumule reservas suficientes y llamó a implementar “reformas fiscales bien secuenciadas” para consolidar el superávit. También recomendó fortalecer el mercado laboral, incentivar la inversión extranjera directa y profundizar la apertura comercial, incluyendo la reducción de impuestos distorsivos a las exportaciones, en la medida que lo permita la situación fiscal.
El punto que más demoró el visto bueno del FMI para el desembolso fue el cumplimiento de las metas de acumulación de reservas. Al respecto, Caputo aclaró: “El problema nunca ha sido la compra de reservas. En 18 meses hemos comprado casi 26.000 millones de dólares. La dificultad está en que en ese mismo periodo hemos tenido que cancelar deuda”.
Las reservas internacionales del Banco Central cerraron julio con una caída de 1.897 millones de dólares, quedando en 38.864 millones, un dato preocupante para la estabilidad financiera. Además, del total de 2.000 millones que ingresarán el lunes, hay que descontar el vencimiento de deuda por 830 millones que opera este viernes 1 de agosto, lo que reduce el margen neto de recursos frescos.
