El pozo Tomachi-X1 se perfila como clave en la búsqueda de hidrocarburos no convencionales y activa el desarrollo en Pando.
YPFB ha puesto en marcha un proyecto que podría redefinir el mapa energético boliviano. Se trata del pozo Tomachi-X1 de Investigación Estratigráfica (TMC-X1 I.E.), que comenzó a montarse en la comunidad Empresiña, municipio de Filadelfia, en el corazón de la provincia Manuripi del departamento de Pando. La operación tiene como eje central la exploración del subsuelo de la cuenca Madre de Dios, en busca de hidrocarburos líquidos en formaciones geológicas poco exploradas.
El equipo de perforación BLD-7 Rig —con una potencia de 2.000 caballos de fuerza— fue movilizado desde Santa Cruz de la Sierra el pasado 10 de abril. La travesía de este coloso industrial abarcó 1.734 kilómetros a través de localidades intermedias como Montero, Trinidad, Guayaramerín, Riberalta y Porvenir, hasta asentarse en su destino final: la locación del pozo TMC-X1 I.E.
A la fecha, la instalación del equipo ha superado el 50% de avance. El gerente nacional de Exploración y Explotación de YPFB, Fernando Arteaga Pinto, confirmó que se cuenta con todo el material tubular necesario para iniciar la perforación una vez finalizada la fase de montaje. La inversión total comprometida asciende a más de 271,7 millones de bolivianos, lo que refleja la magnitud del proyecto.
El objetivo técnico es llegar a una profundidad aproximada de 3.250 metros para atravesar el Devónico Superior y alcanzar la formación Tomachi, identificada como roca generadora con potencial hidrocarburífero. La información recolectada permitirá evaluar la existencia de reservorios no convencionales y, de ser favorable, proyectar futuras perforaciones horizontales que comprueben su productividad.
La cercanía de esta zona con la frontera peruana y su proximidad geológica con la cuenca de Camisea añade valor estratégico a la operación. “Sospechamos que existe una maduración del hidrocarburo en la región, lo que nos hace pensar que podríamos encontrar crudo liviano en esta parte del país”, señaló Arteaga Pinto.
El Área Cobija, donde se realiza la exploración, posee una superficie de un millón de hectáreas y es de exclusividad de YPFB. Aunque no es una zona tradicionalmente vinculada a la actividad petrolera, sí lo es para la producción de castaña con certificación de exportación. Por ello, la empresa aplica un sistema permanente de monitoreo ambiental conforme a la legislación nacional, con el fin de proteger los ecosistemas amazónicos.
Más allá del objetivo técnico, la perforación del pozo Tomachi-X1 también tiene impacto social y económico: genera empleos directos e indirectos para la población local y fortalece la presencia del Estado en una región históricamente relegada.
