La Casa Blanca oficializó la reunión del 7 de marzo en Miami con mandatarios de Argentina, Paraguay, Bolivia, El Salvador, Ecuador y Honduras para coordinar acciones sobre inversión, comercio y seguridad.


El 7 de marzo, en Miami, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá a seis jefes de Estado latinoamericanos con una agenda centrada en la relación de sus países con China. La convocatoria fue confirmada por un funcionario de la Casa Blanca a la agencia AFP y replicada por medios internacionales que siguen la política exterior estadounidense.
Los presidentes invitados son Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y Tito Asfura (Honduras). La reunión se desarrollará en el hotel Doral, en Florida, y constituye el primer encuentro regional impulsado por Trump en su actual mandato.
La administración estadounidense ha declarado de manera pública que busca fortalecer su influencia en el hemisferio occidental ante la expansión económica de China. Datos de comercio exterior difundidos por organismos multilaterales muestran que Beijing se consolidó como uno de los principales socios comerciales de varios países sudamericanos, con inversiones en infraestructura, energía, minería y telecomunicaciones.
Registros del Banco Mundial y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) evidencian que el financiamiento chino en la región creció de forma sostenida durante la última década. Empresas estatales y privadas de ese país participan en proyectos portuarios, carreteras, explotación minera y generación eléctrica.
Washington ha respondido con una estrategia orientada a reforzar vínculos con gobiernos considerados aliados. Argentina formalizó en el último año acuerdos financieros con respaldo del Tesoro estadounidense y profundizó mecanismos de cooperación en recursos minerales estratégicos, según comunicados oficiales del Ministerio de Economía argentino y del Departamento del Tesoro.
El Salvador consolidó coordinación en materia migratoria y de seguridad. La Casa Blanca y la presidencia salvadoreña difundieron declaraciones sobre cooperación en control fronterizo y combate al crimen organizado. Paraguay mantiene una relación histórica con Estados Unidos, ratificada en encuentros bilaterales recientes informados por su cancillería.
Ecuador firmó nuevos compromisos de cooperación en seguridad y lucha contra el narcotráfico, de acuerdo con reportes oficiales del gobierno ecuatoriano. Honduras recibió respaldo político de Washington durante su proceso electoral, hecho reconocido en pronunciamientos del Departamento de Estado. Además, el Estatus de Protección Temporal (TPS) para migrantes hondureños permanece como asunto pendiente en la agenda bilateral.
Bolivia sostuvo en semanas recientes reuniones diplomáticas con representantes estadounidenses para explorar cooperación económica y técnica, según comunicados oficiales difundidos por su cancillería. Las conversaciones incluyeron intercambio comercial y oportunidades en sectores productivos.
Trump ha reiterado en discursos oficiales que considera prioritaria la presencia de Estados Unidos en América Latina. En intervenciones públicas sostuvo que la seguridad nacional estadounidense está vinculada a la influencia que ejerzan actores externos en el continente. La convocatoria a Miami responde a esa línea de acción y apunta a consolidar una coordinación política entre gobiernos con vínculos cercanos a Washington.
La reunión se produce mientras la tradicional Cumbre de las Américas prevista para 2025 fue postergada sin fecha definida, situación confirmada por autoridades organizadoras. Ese escenario abrió espacio para encuentros promovidos directamente por la Casa Blanca.
Hasta el momento no se difundió un temario oficial detallado. Fuentes diplomáticas coinciden en que los ejes centrales incluirán inversión, comercio, cooperación en seguridad y manejo de recursos estratégicos. Los seis gobiernos convocados han mantenido canales activos con Estados Unidos y han expresado públicamente disposición a fortalecer la relación bilateral.
El encuentro en Miami concentrará la atención regional por el alcance político de las definiciones que puedan adoptarse en torno a la relación con China, en un escenario marcado por competencia económica y tecnológica entre ambas potencias.