La ampliación de operaciones internacionales con tarjetas avanza sin liquidez externa suficiente, lo que incrementa la presión sobre reservas y obliga a sostener la medida con respaldo efectivo en dólares.


La habilitación de mayores montos para el uso de tarjetas en el exterior abre operaciones para pagos y consumos internacionales, pero al mismo tiempo incrementa la demanda de dólares en un sistema que enfrenta restricciones de liquidez. La medida todavía depende de reglamentación para su aplicación plena.
El economista Alejandro Banegas, exdirector del Banco Central de Bolivia, explicó que el beneficio para los usuarios es inmediato. “Se amplía la posibilidad de pagar servicios y realizar compras fuera del país con mayor facilidad”, señaló. La advertencia se centra en el respaldo de esas operaciones.
“No hay suficiente oferta de dólares para cubrir un aumento sostenido en la demanda”, afirmó. Los datos oficiales del ente emisor reflejan un nivel reducido de reservas líquidas, lo que limita la capacidad de respuesta ante mayores salidas de divisas.
El incremento del cupo para transacciones externas implica una mayor presión sobre el flujo de moneda extranjera. “Si se permite más uso de tarjetas sin asegurar ingresos de dólares, lo que se genera es una salida más rápida de divisas”, sostuvo. El efecto inmediato recae sobre las reservas disponibles.
La implementación de la medida continúa en espera. La Asociación de Bancos Privados de Bolivia no ha activado el nuevo esquema debido a la ausencia de instructivos formales. La regulación debe ser emitida por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero.
El ministro José Gabriel Espinoza confirmó que la normativa está en curso y permitirá habilitar compras, pagos de servicios, retiros y transacciones digitales en el exterior bajo el nuevo límite.
El análisis también contempla el rol de las entidades financieras. Las operaciones internacionales se ejecutan bajo condiciones de tipo de cambio que pueden generar márgenes adicionales para los bancos, aunque el foco principal se mantiene en la disponibilidad de divisas.
“La medida por sí sola no resuelve el problema de fondo”, afirmó Banegas. “Sin dólares suficientes, cualquier ampliación de operaciones termina presionando más al sistema”.
También remarcó la necesidad de restituir recursos retenidos para recuperar confianza. “La devolución total de dólares es determinante para que el sistema funcione con normalidad”, indicó.
La ampliación del uso de tarjetas incrementa la operatividad internacional, pero sin un flujo real de dólares, la presión se traslada directamente a las reservas existentes.