Baréin, Catar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos reducen producción y refinación petrolera ante limitaciones de exportación por el estrecho de Ormuz, ruta clave por donde circula cerca del 20% del crudo mundial.


Las restricciones al tránsito de petroleros en el estrecho de Ormuz obligaron a varios países del Golfo a disminuir su actividad energética. Baréin, Catar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos confirmaron recortes en la extracción de crudo y ajustes en sus refinerías para adecuarse a la reducción del transporte marítimo.
Reportes difundidos por la agencia internacional Reuters, basados en fuentes del sector petrolero, indican que varias instalaciones comenzaron a trabajar con menor carga debido a las dificultades para despachar cargamentos hacia los mercados internacionales.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los pasos marítimos más estratégicos del sistema energético global. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo atraviesa ese corredor, lo que convierte cualquier interrupción en un problema inmediato para productores y compradores.
Refinerías ubicadas en Baréin y Catar disminuyeron el procesamiento de crudo durante los últimos días. Algunas unidades fueron detenidas mientras las compañías reorganizan sus operaciones ante la reducción del flujo de buques.
“Las plantas están ajustando sus niveles de actividad a la capacidad real de embarque”, indicó una fuente del sector energético citada por Reuters. “No es posible mantener el mismo ritmo si los cargamentos no pueden salir con normalidad”.
En Emiratos Árabes Unidos se registraron decisiones similares. Empresas energéticas aplicaron recortes en el bombeo para evitar acumulaciones de crudo en los terminales. Kuwait anunció oficialmente una “reducción preventiva” tanto en la producción como en la actividad de sus refinerías.
La compañía estatal saudí Aramco también comenzó a disminuir la producción en dos de sus campos petroleros. Parte de sus envíos está siendo redirigida al puerto de Yanbu, en el mar Rojo, para continuar las exportaciones por rutas alternativas.
La crisis energética regional también alcanzó a Irak. El gobierno ordenó suspender completamente la extracción en el gigantesco campo de Rumaila desde el 3 de marzo, una medida que representa la paralización total de uno de los yacimientos más grandes del planeta.