La Gobernación arrastra una caída de ingresos del 56,9% en once años y depende casi totalmente de transferencias nacionales. La nueva coparticipación podría llegar condicionada a mayores responsabilidades.
La propuesta del Gobierno de Rodrigo Paz de entregar el 1% de la coparticipación tributaria a las nueve gobernaciones puede convertirse en un perjuicio para Pando si el nuevo ingreso llega acompañado de obligaciones adicionales en salud y educación. Para un departamento con escasa recaudación propia, grandes distancias y comunidades dispersas, recibir una parte de los Bs 550 millones anunciados no significa necesariamente contar con más dinero para ejecutar obras.
Las cifras muestran la fragilidad de sus finanzas. En 2014, los ingresos corrientes de la Gobernación pandina alcanzaban Bs 526,3 millones; para 2025 habían descendido a Bs 226,9 millones, una reducción del 56,9%. De ese último monto, el 98,9% dependía de transferencias del nivel central, mientras los recursos propios apenas llegaban a Bs 2,5 millones. Es decir, Pando tiene muy poca capacidad para generar ingresos por cuenta propia.
El Ministerio de Economía señala que entre 2021 y 2024 la Gobernación recibió un promedio anual de Bs 155 millones por regalías, Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) e Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD). Son recursos importantes, pero no representan una fuente ilimitada: deben sostener el funcionamiento institucional y atender las necesidades de un territorio extenso, con baja densidad poblacional y dificultades de conexión entre sus municipios y comunidades.
La situación de Cobija también merece atención. La presencia de ZOFRACOBIJA implica un régimen de exenciones para determinadas operaciones y actividades dentro de la zona franca. No significa que todo el departamento esté liberado de impuestos, pero sí que no puede suponerse que su actividad económica genere una recaudación tributaria equivalente a la de otras ciudades. Esa particularidad debe considerarse al diseñar el reparto.
UNA SIMULACIÓN QUE DEJA POCO PARA PANDO
El Gobierno calcula que las nueve gobernaciones recibirían cerca de Bs 550 millones con el 1%, aunque todavía no existe una asignación oficial por departamento.
Si se aplica una simulación que pondera población, pobreza, superficie y esfuerzo fiscal —40%, 30%, 20% y 10%, respectivamente—, Pando recibiría alrededor de Bs 17,7 millones anuales. La cifra no es una distribución aprobada: es un ejercicio para mostrar cuánto podría representar el reparto bajo esos criterios. Dentro de ese cálculo, Bs 6,1 millones corresponden al componente hipotético distribuido por partes iguales entre las nueve gobernaciones.
El problema aparece cuando se observa qué podría exigirse a cambio. Los acuerdos discutidos por el Ejecutivo y los gobernadores incluyen evaluar que el crecimiento vegetativo de los ítems de salud y educación se cubra dentro de las asignaciones anuales vinculadas al 1%. Esto significa que una parte del nuevo ingreso podría terminar comprometida en obligaciones recurrentes, en lugar de financiar infraestructura y proyectos departamentales.
Para Pando, el riesgo es mayor. Cada nuevo compromiso salarial o de funcionamiento reduce el margen para atender caminos, electrificación, agua, producción y servicios en poblaciones alejadas. Las distancias encarecen cualquier intervención pública y la baja recaudación propia limita la posibilidad de compensar recursos insuficientes.
La propuesta todavía debe revisarse y discutirse. Pero antes de presentarla como un beneficio, el Gobierno debe explicar cuánto recibirá realmente Pando, qué obligaciones asumirá y quién financiará los nuevos ítems. Si el 1% llega acompañado de gastos que consumen esa transferencia, el departamento tendrá más responsabilidades, pero no necesariamente más capacidad para resolver sus problemas.






