El mandatario estadounidense prioriza la neutralización de la marina y misiles iraníes antes que la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, coordinando con aliados seguridad marítima y comercio internacional.


El presidente Donald Trump indicó a sus asesores que está listo para dar por concluida la campaña militar contra Irán, aunque el estrecho de Ormuz siga parcialmente cerrado, informaron funcionarios de la Casa Blanca. La medida refleja un cambio en la estrategia estadounidense, dejando la reapertura del paso estratégico para negociaciones posteriores con aliados internacionales.
Trump afirmó: “Estamos concentrados en reducir la capacidad naval y de misiles de Irán”, durante una reunión con su equipo de seguridad. Según reportes, cualquier operación para desbloquear el estrecho podría prolongar la misión entre cuatro y seis semanas, retrasando los objetivos planteados al inicio de la campaña.
El gobierno estadounidense mantiene la presión diplomática sobre Teherán para garantizar la circulación segura de mercancías. De no alcanzarse un acuerdo, Estados Unidos buscará que aliados europeos y del golfo lideren la reactivación del tránsito marítimo. “Opciones militares adicionales están disponibles, pero no constituyen una prioridad inmediata”, indicaron fuentes oficiales.
Recientemente, el despliegue militar en la región se reforzó con la llegada del USS Tripoli y la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines, así como con la movilización del 82.º Regimiento Aerotransportado. También se evaluó enviar 10 mil tropas adicionales para aumentar la presión sobre Teherán.
Washington definió como objetivos centrales neutralizar la marina iraní, sus misiles, la industria de defensa y la capacidad nuclear. La apertura del estrecho de Ormuz se considera secundaria y su control será discutido con aliados internacionales.
El cierre parcial de la vía marítima elevó el precio del barril de petróleo estadounidense por encima de 100 dólares, con estimaciones que podrían alcanzar los 200 dólares si la interrupción continúa. La Secretaría del Tesoro y países como Reino Unido, Francia y Canadá anunciaron su colaboración para garantizar la seguridad de la navegación.