85 hombres partieron desde Porvenir hacia una Bahía que ya había sido ocupada. Más de un siglo después, Carlos Tiburcio volvió a los documentos para revisar una de las historias más repetidas de la Amazonía boliviana y encontró una realidad diferente.
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Durante décadas, la historia de la Columna Porvenir se transmitió casi como una verdad cerrada. Un puñado de héroes bolivianos habría derrotado a cinco mil soldados brasileños en Bahía y protagonizado una de las gestas más extraordinarias de la Guerra del Acre. Sin embargo, después de años revisando archivos en Bolivia y Brasil, correspondencia oficial, informes militares y documentos de época, el historiador pandino Carlos Alberto Tiburcio Amuruz sostiene que buena parte de ese relato merece ser revisado.
“Nadie es dueño de la verdad”, repite durante la entrevista concedida al programa Marcos Sin Filtro. Pero también afirma que muchas de las cosas que hoy se repiten sobre la Columna Porvenir no coinciden con los documentos que encontró durante su investigación. Según su lectura de las fuentes, los hombres que recuperaron Bahía no enfrentaron a cinco mil militares brasileños y tampoco combatieron contra el ejército regular del Brasil.
Esa revisión histórica no pretende disminuir la importancia de la gesta. Todo lo contrario.
“Hablar de la Columna Porvenir es hablar del núcleo central de la historia de Pando. Porque sin la gesta histórica de la Columna Porvenir no estuviéramos ahora hablando desde esta parte del país como lo hacemos hoy. Somos bolivianos y vivimos en un departamento boliviano porque la Columna Porvenir recuperó territorio que ya estaba tomado”.

LA BAHÍA QUE TODAVÍA NO ERA COBIJA
Antes de llegar a octubre de 1902, Tiburcio considera necesario detenerse en un aspecto que suele generar confusión. La Bahía de la Guerra del Acre no era todavía la ciudad dinámica y cosmopolita que años después alcanzaría notoriedad en toda la región amazónica.
“Bahía para antes y durante 1902 era otra cosa”, explica.
Según los documentos que revisó, aquel lugar había pasado por distintas manos comerciales hasta llegar a Suárez Hermanos. Más que una ciudad consolidada, funcionaba como un puerto estratégico dentro de la red comercial creada por Nicolás Suárez.
“Don Nicolás Suárez la tenía principalmente como un puerto. Toda la mercadería que llegaba de ultramar ingresaba por Brasil, llegaba a Bahía y desde ahí seguía rumbo a Porvenir, que era el centro administrativo desde donde se distribuía a las barracas que existían en esta parte del país”.
Por eso insiste en diferenciar claramente dos etapas. La Bahía que existía cuando estalló la Guerra del Acre no era la misma que años después sería identificada como una de las poblaciones más importantes del norte amazónico.
“La Bahía de las libras esterlinas, de los vinos importados, de las telas europeas y del gran movimiento comercial aparece después. Ahí es cuando comienza un crecimiento meteórico”.
Ese crecimiento fue tan acelerado que terminaría otorgándole un lugar privilegiado dentro de la región.
“Los navegantes y comerciantes brasileños comenzaron a llamarla ‘A Pérola do Acre’, la Perla del Acre. Era la población más organizada, la que más crecía y la que más llamaba la atención de quienes recorrían esta parte de la Amazonía”.
Pero cuando el conflicto comenzó, aquella prosperidad todavía estaba por construirse.

“ESTO NO ES UNA FIESTA, ESTO ES UNA REVOLUCIÓN”
Al reconstruir los antecedentes de la guerra, Tiburcio se detiene en uno de los relatos más llamativos que encontró durante sus años de investigación. Aclara que algunos detalles proceden de referencias y testimonios que no pudo incorporar formalmente a su libro porque no contaban con respaldo documental suficiente, pero considera que ayudan a comprender cómo se desarrollaron los acontecimientos.
Según esas versiones, Plácido de Castro organizó una celebración por la independencia boliviana.
“Los invitados fueron armados. Eso era normal porque después tenían que regresar por la selva”.
Todo transcurría como una fiesta hasta que llegó el momento que, según aquellos relatos, cambió la historia del Acre.
“Esto no es una fiesta, esto es una revolución”.
Para Tiburcio, aquel episodio representa el inicio de una cadena de hechos que terminó modificando el destino de toda la región.
“Empiezan los levantamientos y comienzan a llegar noticias de barracas ocupadas, de gente que huye, de mercaderías tomadas y de territorios que dejan de estar bajo control boliviano”.
Las noticias descendían por los ríos llevando información cada vez más preocupante sobre lo que ocurría en el Acre.

CUANDO PORVENIR ENTENDIÓ QUE ESTABA SOLA
Los reportes hablaban de posiciones perdidas, comerciantes que abandonaban sus propiedades y administradores que escapaban para evitar caer en manos de los grupos sublevados. A medida que la información llegaba a Porvenir, también crecía la sensación de que el Estado no estaba en condiciones de responder.
“Las respuestas eran siempre las mismas: no tenemos condiciones, no hay armas, no hay hombres, no hay ejército”.
Es justamente en ese contexto donde Tiburcio ubica la decisión de Nicolás Suárez de organizar una reacción.
“Todo indica que don Nicolás entiende que si no hace algo va a perder todo. Ya tenía noticias de invasiones en distintas barracas, sabía que la situación se estaba agravando y finalmente recibe la información de que Bahía también había sido tomada”.
La respuesta comenzó a construirse de manera casi inmediata.
Primero se reunió a las personas más importantes que se encontraban en la región. Después se conformó un comité directivo y finalmente se organizó una fuerza armada destinada a recuperar los territorios ocupados.
“La llaman Columna Porvenir porque nace precisamente en la barraca Porvenir”.

LOS 85 HOMBRES QUE MARCHARON HACIA BAHÍA
Uno de los puntos sobre los que más insiste el historiador es la verdadera dimensión de aquella expedición.
“Yo crecí escuchando que la Columna Porvenir había derrotado a cinco mil soldados brasileños”.
Sin embargo, los documentos que revisó durante años cuentan otra historia.
“Los que salen de Porvenir y llegan a pelear el 10 y 11 de octubre son 85 hombres. Entre la directiva y los combatientes suman 85”.
Para Tiburcio, ese dato no disminuye la importancia de la hazaña. Más bien permite comprenderla con mayor exactitud.
“Después se incorporan más hombres y la Columna Porvenir llega a tener aproximadamente 250 integrantes, pero los que participan en la recuperación de Bahía son esos 85”.
La marcha comenzó el 9 de octubre de 1902. Tiburcio sostiene que uno de los aspectos más interesantes de la documentación revisada es comprobar cómo aquel grupo improvisado terminó actuando con una organización sorprendentemente parecida a la de una unidad militar.
“Cuando uno revisa los informes posteriores encuentra una estructura bastante ordenada. Había distribución de funciones, había responsables y había una estrategia definida”.
La intención era aproximarse a Bahía sin ser detectados y tomar por sorpresa a quienes ocupaban el puerto.

LA BATALLA QUE LOS DOCUMENTOS CUENTAN DE OTRA MANERA
El plan parecía bien diseñado, pero un hecho inesperado terminó alterando el desarrollo de la operación.
“Un brasileño baja a recoger agua, descubre a los combatientes y da la voz de alarma. Ahí comienza la refriega”.
A partir de ese momento la sorpresa desapareció y comenzaron los enfrentamientos.
Según Tiburcio, los documentos permiten reconstruir una batalla mucho más compleja de lo que normalmente aparece en los relatos resumidos.
“Hubo bajas de ambos lados. Uno de los sobrinos de Nicolás Suárez fue herido y murió durante la evacuación. Además, existía una preocupación constante porque nadie quería quedarse sin tiros”.
La experiencia previa de otros enfrentamientos había demostrado que la falta de municiones podía definir el resultado de un combate.
La noche redujo la intensidad de los disparos, pero el enfrentamiento continuó al día siguiente hasta que finalmente Bahía fue recuperada.
Para Tiburcio, ese momento cambió el curso de la historia regional.

“NO ERAN CINCO MIL Y NO ERA EL EJÉRCITO BRASILEÑO”
Es precisamente después de reconstruir la batalla cuando el historiador plantea el principal cuestionamiento surgido de su investigación.
“No era el ejército regular brasileño”.
La frase aparece una y otra vez a lo largo de la conversación.
“Lo que había aquí eran hombres levantados en armas que se declararon revolucionarios y reclamaban estos territorios como propios”.
Reconoce que existía apoyo desde Brasil, armamento y otros recursos para los sublevados, pero considera que eso no debe confundirse con la presencia directa del ejército regular brasileño en la Batalla de Bahía.
“El ejército regular brasileño no estuvo en la Batalla de Bahía”.
Por eso también cuestiona las cifras que se hicieron populares con el paso del tiempo.
“Imagínense a 85 hombres enfrentándose a cinco mil. Hasta cuesta creer”.
Y luego resume la idea con una frase que revela su escepticismo.
“Por más que yo hubiera sido el hombre de la película, hubiera matado máximo a 200. El resto me comía vivo”.

EL MIEDO QUE DEJÓ LA COLUMNA PORVENIR
La recuperación de Bahía tuvo efectos inmediatos.
“La noticia se regó como pólvora”.
A medida que avanzaba la Columna Porvenir, muchas de las posiciones ocupadas comenzaban a ser abandonadas antes de su llegada.
“Las barracas que encontraban tomadas aparecían vacías porque les tenían miedo”.
Según Tiburcio, aquello permitió recuperar mercaderías, cargamentos de goma, suministros y distintas posiciones estratégicas que habían quedado bajo control de los revoltosos.
También provocó que nuevos hombres se sumaran a la expedición.
“La columna llegó a tener aproximadamente 250 integrantes”.
Pero ese crecimiento también generó nuevos desafíos.
“Pasaron hambre. No era sencillo alimentar a 250 personas en medio de la selva”.

EL PAPEL DE PANDO Y LAS PREGUNTAS QUE SIGUEN ABIERTAS
Otro de los aspectos que Tiburcio considera necesario revisar tiene relación con la participación del presidente José Manuel Pando.
“El general Pando no estuvo en la Batalla de Bahía. No disparó un solo tiro aquí”.
La afirmación surge de los documentos consultados durante años de investigación.
Según sostiene, cuando se produjo la recuperación de Bahía el mandatario todavía se encontraba en camino hacia el Territorio de Colonias.
“Por eso yo siempre digo que ésta es una gesta netamente de la Columna Porvenir”.
No lo presenta como una provocación, sino como una interpretación basada en las fuentes que tuvo oportunidad de revisar.

“SIN LA COLUMNA PORVENIR NO EXISTIRÍA PANDO”
Después de años recorriendo archivos y revisando documentos, Tiburcio no cree haber escrito una verdad definitiva.
“Nadie es dueño de la verdad”, repite nuevamente.
Pero sí está convencido de que todavía existen aspectos de la historia amazónica que merecen ser revisados con mayor profundidad.
Mientras trabaja en una nueva novela histórica y continúa investigando episodios relacionados con la Guerra del Acre, hay una conclusión que permanece intacta.
“Si no fuera la Columna Porvenir, no existirían ni Cobija ni el departamento Pando”.
Y para Carlos Tiburcio, más allá de los mitos, las exageraciones y las versiones construidas con el paso de los años, esa es la verdadera dimensión de aquellos 85 hombres que partieron desde Porvenir hacia una Bahía ocupada convencidos de que todavía era posible cambiar el destino de esta parte de Bolivia.

La historia completa relatada por Carlos Tiburcio está en la entrevista en el programa MARCO SIN FILTRO, que la puede ver en las redes sociales de EL PROGRESO DE PANDO y el YouTube del periódico.







