Francia, España, Argentina e Inglaterra dejaron atrás unos cuartos de final exigentes y ahora protagonizarán dos semifinales que reúnen campeones, figuras consagradas y rivalidades inolvidables del fútbol mundial.
El Mundial de la FIFA 2026 ingresó en su etapa más esperada con dos semifinales que difícilmente podrían ofrecer un cartel más atractivo. Francia y España medirán fuerzas en un enfrentamiento entre dos de las selecciones más exitosas del fútbol europeo en las últimas décadas, mientras que Argentina e Inglaterra volverán a encontrarse en una Copa del Mundo para reactivar una rivalidad que trasciende generaciones. Los cuatro equipos llegaron hasta esta instancia después de superar unos cuartos de final de alta exigencia y ahora están a un solo paso de disputar la final prevista para el 19 de julio en Nueva York.
Francia llega con autoridad; España mantiene su sello de juego
El primer boleto a la final se definirá entre dos selecciones que han construido proyectos sólidos y que, torneo tras torneo, aparecen entre las candidatas al título.
Francia confirmó su favoritismo en los cuartos de final al vencer 2-0 a Marruecos en el Gillette Stadium de Boston. La selección francesa tomó el control del partido desde el comienzo, administró la posesión del balón y prácticamente anuló cualquier intento ofensivo del conjunto africano.
Aunque Kylian Mbappé desperdició un penal durante el encuentro, el delantero terminó encontrando recompensa a su insistencia al marcar el primer gol del compromiso. Posteriormente, Ousmane Dembélé amplió la diferencia para cerrar una clasificación que nunca pareció correr peligro.
Más allá del marcador, Francia dejó la imagen de un equipo equilibrado, con una defensa que respondió cuando fue exigida y un ataque que volvió a demostrar su capacidad para resolver partidos importantes.
España también cumplió con las expectativas. El conjunto ibérico derrotó 2-1 a Bélgica en un compromiso disputado en Los Ángeles, donde volvió a exhibir la propuesta futbolística que lo ha acompañado durante toda la competición.
Fabián Ruiz abrió la cuenta tras una acción colectiva y Mikel Merino amplió la ventaja en otro ataque construido con precisión. Bélgica logró descontar en la parte final, aunque nunca consiguió modificar el desarrollo general del encuentro.
El triunfo español confirmó el buen momento de una selección que combina experiencia con una nueva generación de futbolistas capaces de mantener la identidad de juego que convirtió al país en una referencia del fútbol internacional.
El choque entre franceses y españoles también tiene un valor histórico. Francia busca instalarse en otra final para prolongar uno de los ciclos más exitosos de su historia, mientras España persigue la posibilidad de conquistar su segunda Copa del Mundo, dieciséis años después de la obtenida en Sudáfrica.
Argentina e Inglaterra vuelven a encontrarse en un escenario mundialista
La otra semifinal concentra buena parte de la atención del planeta fútbol. No solo estarán frente a frente dos selecciones campeonas del mundo, sino también dos rivales cuya historia compartida ha dejado algunos de los partidos más recordados de las Copas del Mundo.
Argentina alcanzó esta instancia después de eliminar a una complicada selección de Suiza. El partido se desarrolló con enorme intensidad y durante largos pasajes ninguno de los equipos consiguió marcar diferencias.
La igualdad obligó a disputar el tiempo suplementario, donde apareció la profundidad del plantel argentino. Julián Álvarez rompió el equilibrio en el minuto 112 y, cuando el rival buscaba desesperadamente el empate, Lautaro Martínez aprovechó los espacios para convertir el tercer gol en el minuto 120 y asegurar el triunfo por 3-1.
La clasificación reflejó la capacidad de la selección sudamericana para sostener el ritmo competitivo incluso cuando el desgaste físico comenzaba a hacerse evidente.
Inglaterra también necesitó más de noventa minutos para seguir en carrera. Noruega golpeó primero con un tanto de Andreas Schjelderup, obligando a los ingleses a modificar rápidamente el desarrollo del partido.
Jude Bellingham respondió antes del descanso con el empate y volvió a convertirse en el protagonista durante la prórroga. El mediocampista aprovechó un rebote concedido por el arquero noruego para marcar el 2-1 definitivo, resultado que dejó fuera del torneo al equipo liderado por Erling Haaland.
El conjunto inglés mostró personalidad para revertir un marcador adverso y confirmó que posee recursos suficientes para competir frente a cualquier rival.
La historia añade un ingrediente imposible de ignorar. Argentina e Inglaterra han protagonizado enfrentamientos que forman parte del patrimonio de los mundiales. Desde el inolvidable duelo de México 1986 hasta sus posteriores cruces, cada partido entre ambos ha generado una expectativa distinta por la carga simbólica que acompaña a esta rivalidad.
Dos semifinales con aspiraciones muy diferentes
Aunque ambos encuentros otorgarán el mismo premio, las historias que rodean a cada semifinal son distintas.
Francia y España representan dos modelos futbolísticos que dominaron buena parte del escenario europeo durante las últimas dos décadas. Los franceses buscarán imponer su potencia física, velocidad y eficacia ofensiva, mientras los españoles intentarán controlar el partido mediante la circulación del balón y el orden colectivo.
Argentina e Inglaterra llegan desde un camino diferente. Las dos selecciones sobrevivieron a partidos de desgaste extremo, ambos resueltos durante la prórroga, circunstancia que demuestra la fortaleza mental de dos equipos acostumbrados a responder cuando la presión alcanza su punto más alto.
También será un duelo entre figuras determinantes. Mbappé lidera el ataque francés; Fabián Ruiz y Merino atraviesan un gran momento con España; Julián Álvarez y Lautaro Martínez volvieron a responder para Argentina en el instante más delicado, mientras Jude Bellingham aparece como el futbolista que sostiene las aspiraciones inglesas con actuaciones decisivas.
El Mundial 2026 reservó para las semifinales cuatro camisetas que forman parte de la élite del fútbol internacional. Son siete títulos mundiales repartidos entre las selecciones que permanecen en competencia y décadas de protagonismo en los grandes escenarios.
La lucha por un lugar en la final ya no admite margen para los errores. Francia, España, Argentina e Inglaterra afrontarán dos partidos donde cada detalle puede inclinar la balanza y donde el pasado alimenta la expectativa de un presente que promete escribir otro capítulo inolvidable en la historia de la Copa del Mundo.
