El director del FPS Pando, Jorge Valdez Moussully, reveló que la mayoría de las plantas industriales están casi concluidas, pero sin producción suficiente, sin recursos municipales y con serios problemas logísticos para operar de manera sostenible.
Las ocho plantas industriales construidas en el departamento de Pando atraviesan una situación crítica. Aunque la mayoría de las infraestructuras ya fueron ejecutadas y cuentan con maquinaria instalada, el principal obstáculo para su funcionamiento es la falta de materia prima, según reconoció el director departamental del Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social (FPS), Jorge Valdez.
La autoridad explicó que, tras asumir funciones, revisó los estudios técnicos y financieros de cada proyecto y encontró observaciones relacionadas con la viabilidad productiva de las plantas.
“En el flujo de caja te detallan ingresos, costos, depreciación y cantidades de producción respaldadas supuestamente por evidencias reales. Pero muchas de esas proyecciones no coinciden con la realidad productiva de Pando”, declaró.
Valdez sostuvo que, salvo la castaña y el asaí, el departamento no cuenta actualmente con grandes extensiones agrícolas capaces de abastecer de manera continua a las fábricas instaladas en distintos municipios.
“No existen fronteras agrícolas que superen las 400 hectáreas para sostener este tipo de industrias”, afirmó.
Las plantas fueron construidas en Cobija, Filadelfia, Santa Lucía, Sena, Bella Flor, Gonzalo Moreno y Bolpebra. Una octava iniciativa, destinada al fileteo de paiche y pacú en San Pedro, no llegó a ejecutarse pese a contar con un presupuesto superior a los 12 millones de bolivianos.
Entre los proyectos terminados se encuentran la planta de néctares en Cobija, destinada al procesamiento de asaí, copoazú y cítricos; la planta de café en Filadelfia; la de alimentos balanceados en Santa Lucía; la procesadora de plátano en Sena; la arrocera de Bella Flor; la planta de cacao y chocolate en Gonzalo Moreno; y la planta de alevines en Bolpebra, esta última todavía afectada por procesos judiciales.
El director del FPS indicó que las fábricas registran un avance cercano al 97% en ejecución física y financiera. “Faltan componentes menores como mobiliario o computadoras para completar la transferencia”, precisó.
Sin embargo, el problema central no está en la infraestructura, sino en la operatividad futura. Según Valdez, los municipios deberán asumir costos anuales que van desde tres hasta cinco millones de bolivianos para mantener funcionando las plantas, recursos que actualmente no poseen.
“He hablado con todos los alcaldes y la respuesta fue la misma: no tienen presupuesto para operarlas”, señaló.
Las dificultades aumentan debido a la limitada capacidad de abastecimiento. Tras inspeccionar las plantas y revisar los datos disponibles, Valdez afirmó que la mayoría apenas podría trabajar por debajo del 40% de su capacidad instalada. “Con ese nivel no se generan utilidades. Apenas se cubrirían algunos costos y luego entrarían rápidamente en pérdidas”, advirtió.
La situación es más delicada en la planta de café de Filadelfia. El funcionario aseguró que el departamento no tiene suficientes hectáreas cultivadas para sostener una producción continua durante todo el año. “No somos grandes productores de café y no existen las cantidades necesarias para que esa planta funcione diariamente”, manifestó.
También observó problemas logísticos y de acceso en varias infraestructuras. A excepción de la planta de Cobija, ubicada cerca del pavimento, el resto presenta dificultades para el ingreso de materia prima y la salida de productos hacia mercados regionales o nacionales.
“No solo hay problemas para sacar la producción, también para entrar”, declaró.
Pese al escenario adverso, Valdez remarcó que las pruebas realizadas demostraron que la maquinaria instalada es moderna y que los productos elaborados tienen buena calidad. En el caso de la planta de plátano de Sena, mencionó que la harina y los chips podrían encontrar mercado en el desayuno escolar, subsidios estatales e incluso instituciones militares.
En el análisis técnico realizado por el FPS, la planta con mejores perspectivas sería la de cacao en Gonzalo Moreno. Según explicó, existe mayor disponibilidad de materia prima y también interés privado para invertir en la operación industrial.
El director confirmó conversaciones con empresarios nacionales y brasileños interesados en participar en algunas plantas mediante alianzas público-privadas. Entre las industrias que despertaron mayor expectativa mencionó las de cacao, néctar, alimentos balanceados y alevines.
“Hay empresarios que quieren invertir, incorporar nuevas líneas de producción y ampliar infraestructura, pero exigen garantías para recuperar su inversión”, explicó.
La autoridad indicó además que ya inició contactos con asambleístas nacionales y autoridades regionales para buscar mecanismos legales que permitan atraer inversión privada sin transferir la propiedad de las plantas.
En el caso de la planta de alevines de Bolpebra, señaló que existe interés empresarial debido al potencial de exportación hacia mercados brasileños y peruanos. Incluso mencionó conversaciones vinculadas a la comercialización de pescado amazónico hacia Lima y otras ciudades.








