Las críticas de dirigentes cívicos y líderes políticos cruceños tras sus declaraciones sobre el 50/50 escalaron rápidamente hasta provocar la dimisión de la viceministra de Autonomías.
La gestión de Andrea Barrientos al frente del Viceministerio de Autonomías llegó a su fin después de que una fuerte presión política proveniente de Santa Cruz terminara forzando su salida del Gobierno. La exautoridad presentó su renuncia formal mediante una carta enviada al presidente Rodrigo Paz Pereira, quien se encuentra fuera del país cumpliendo una agenda oficial en Estados Unidos.
La dimisión se produjo luego de varios días de cuestionamientos públicos de autoridades y dirigentes del departamento oriental, quienes consideraron que las declaraciones de Barrientos sobre la redistribución de recursos para las regiones reflejaban una postura contraria al espíritu del modelo autonómico.
Las críticas surgieron tras una entrevista concedida por la entonces viceministra, en la que abordó el alcance de la propuesta conocida como “50/50”, planteamiento que busca ampliar la participación de las regiones en los ingresos del Estado.
Durante esa conversación, Barrientos sostuvo que la propuesta había sido interpretada de manera incorrecta por varios actores políticos.
“¿Qué creen algunos candidatos que significa el 50/50? ¿Que el Gobierno simplemente va a entregar el 50% de los recursos y cada región hará lo que quiera? No funciona así”, afirmó en esa intervención.
La frase provocó una reacción inmediata en Santa Cruz. Autoridades regionales, dirigentes cívicos y representantes políticos consideraron que esas palabras desvirtuaban una demanda histórica del movimiento autonómico.
Entre las voces más críticas se encontraban el gobernador Luis Fernando Camacho y el empresario Branko Marinkovic, quienes cuestionaron públicamente las declaraciones de la funcionaria y reclamaron una rectificación del Gobierno.
Desde el Comité Pro Santa Cruz también surgieron pronunciamientos señalando que las palabras de la viceministra evidenciaban una visión centralista incompatible con el proceso autonómico impulsado por el departamento durante las últimas décadas.
La situación se agravó aún más cuando Barrientos se refirió a los plazos que podría requerir la implementación del modelo de redistribución de recursos.
“Ese proceso podría tardar tres días, semanas o incluso diez años”, manifestó durante la misma entrevista.
La afirmación alimentó el malestar en Santa Cruz, donde dirigentes regionales interpretaron esas palabras como una señal de falta de compromiso con el fortalecimiento de las autonomías.
En los días siguientes se multiplicaron los pronunciamientos públicos pidiendo su renuncia. Organizaciones cívicas, autoridades regionales y representantes políticos coincidieron en señalar que la continuidad de Barrientos en el cargo complicaba la relación entre el Gobierno central y las regiones.
Ante el creciente rechazo, la entonces viceministra ofreció disculpas públicas y admitió que sus palabras habían generado interpretaciones que no reflejaban su intención.
“Reconozco que cometí un error de comunicación y lamento profundamente que mis declaraciones hayan provocado malestar”, señaló en un mensaje difundido posteriormente.
Sin embargo, las disculpas no lograron contener la presión política que se había instalado en Santa Cruz, donde los pedidos de renuncia continuaron intensificándose.
Finalmente, Barrientos optó por dejar el cargo. En la carta enviada al presidente Rodrigo Paz Pereira explicó que su decisión busca evitar que la polémica afecte el funcionamiento de la gestión pública.
“Mediante la presente me permito presentar mi renuncia al cargo de Viceministra de Autonomías, responsabilidad que he tenido el honor de ejercer con profundo sentido de compromiso y vocación de servicio al país”, escribió en el documento.
La exautoridad también defendió su trabajo dentro del Gobierno y sostuvo que su paso por la institución estuvo guiado por la convicción de fortalecer el Estado.
“Asumí esta función con la convicción de aportar al fortalecimiento institucional y a la construcción de políticas públicas orientadas al desarrollo de Bolivia y al bienestar de sus ciudadanos”, expresó en la misiva.
Barrientos añadió que durante su gestión procuró actuar con responsabilidad y respeto hacia las instituciones del país.
“He procurado desempeñar mis responsabilidades con seriedad, dedicación y respeto por nuestras instituciones, siempre guiada por el interés superior del país”, sostuvo.
En el mismo documento la exfuncionaria también hizo referencia al momento que atraviesa Bolivia y a la necesidad de encarar cambios estructurales para consolidar la estabilidad institucional.
“Bolivia atraviesa un momento complejo que demanda transformaciones profundas que permitan avanzar hacia un futuro con mayor estabilidad, institucionalidad y oportunidades para todos”, escribió.
Otro aspecto que llamó la atención dentro de la estructura gubernamental fue que la renuncia fue presentada directamente al presidente y no al ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, quien por jerarquía institucional es la autoridad inmediata del Viceministerio de Autonomías.
Horas después de anunciar su salida del Gobierno, Barrientos difundió un mensaje en redes sociales agradeciendo a quienes la acompañaron durante su gestión.
“Los cargos son pasajeros, pero las convicciones no. Creo profundamente en Bolivia y en su gente trabajadora, que cada día lucha por un país con instituciones fuertes y oportunidades para todos”, escribió.
