Autoridades de YPFB confirmaron que en junio se revisarán los precios internos de gasolina y diésel. El encarecimiento del petróleo por la escalada militar en Medio Oriente marcará el análisis.
El incremento del petróleo en los mercados internacionales comenzó a marcar la agenda energética del país. Autoridades de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) confirmaron que el Gobierno realizará en junio una revisión de los precios de los combustibles que rigen actualmente en Bolivia.
La evaluación se efectuará una vez que se cumpla el periodo de seis meses establecido por la normativa que fijó las tarifas vigentes para gasolina y diésel. Ese plazo fue definido tras la modificación del esquema de subsidios y el ajuste aplicado por el Ejecutivo.
Desde la petrolera estatal, el vicepresidente de Operaciones Nacionales, Sebastián Daroca, explicó que el comportamiento del crudo en el mercado global es un factor determinante para calcular el costo de importación de carburantes.
“Evidentemente, si se registra un incremento importante en los precios internacionales del petróleo, esa situación tendrá que ser analizada por el Ministerio de Hidrocarburos cuando se realice la revisión correspondiente”, sostuvo Daroca durante declaraciones difundidas por radio Fides.
Bolivia depende parcialmente de la compra externa de combustibles para abastecer el mercado interno. Esa condición obliga a que las variaciones del petróleo repercutan directamente en las cuentas públicas destinadas a cubrir esas adquisiciones.
“Cuando sube el precio del crudo, el impacto se refleja en los lotes de combustible que el país compra en el exterior y en los recursos que se programan para ese abastecimiento”, explicó la autoridad.
Tras la última modificación en la estructura de precios, la gasolina especial se comercializa en 6,96 bolivianos por litro, el diésel oíl en 9,80 bolivianos y la gasolina premium en 11 bolivianos.
El repunte del petróleo ha sido impulsado por la escalada militar en Medio Oriente. Las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán provocaron un salto en las cotizaciones internacionales.
