Tras el rechazo en la comisión legislativa, el Gobierno reordena su estrategia parlamentaria y ratifica que volverá a impulsar la anulación del tributo creado en 2020.
La administración de Rodrigo Paz confirmó que insistirá en la eliminación del Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF), luego de que la Comisión de Planificación Política Económica y Finanzas de la Cámara de Diputados desestimara el proyecto de ley que planteaba su anulación. La información fue proporcionada por el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, quien señaló que el Ejecutivo ajusta su hoja de ruta legislativa para volver a presentar la iniciativa.
El IGF fue instaurado durante el mandato del presidente Luis Arce y alcanza a personas con patrimonios superiores a 30 millones de bolivianos, aplicando tasas progresivas entre 1,4% y 2,4%. De acuerdo con datos oficiales difundidos por el propio Gobierno, en la gestión 2025 el tributo generó aproximadamente 162 millones de bolivianos.
Desde el Ejecutivo se sostiene que ese nivel de recaudación representa una proporción reducida frente al total de ingresos fiscales y que la permanencia del impuesto incide en la percepción del país como destino de inversión. Bajo ese criterio, la eliminación del gravamen forma parte de un conjunto de medidas orientadas a modificar el esquema tributario vigente.
